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Hasta Siempre

Pienso en ti, porque injustamente, ya no estás. Todavía no me lo creo.
Y pienso, más y más, en el hueco tan enorme que has dejado y que jamás podremos suplir. Que hubo ocasiones en que conseguías todo lo que te proponías, pero esta vez, no pudiste. En todo eso pienso, y en nada me detengo.

Y en todas las instantáneas que se me agolpan, hay un poso de extraña lejanía, de vago recuerdo perdido en el paso del tiempo. Sin embargo, esa cruel sensación me revienta el nudo de la garganta con tan solo echar un vistazo a la fecha. Sigo sin ser capaz de creer que te hayas ido para no volver. Solo han pasado 2 días y sigo esperando despertar de un mal sueño y verte pasear por el parque o bajarte del autobús para visitarnos.

Superar estas perdidas, se supone que forma parte de las típicas cosas que uno aprende cuando crece, cuando comienza a desentrañar su vida adulta, la madurez de “los mayores”, todas esas cuestiones que nos alejan de la ingenua e inocente niñez.
Las cosas que algún día trataremos de trasmitir a nuestros hijos, con las que educaremos a una generación dueña de nuestro futuro, ese desconocido presente aún por venir.

Y ese quizás sea mi único consuelo. Si aprender a superar tu marcha significa que un día educaré a mis hijos sobre lo que implica la vida, incluyendo el triste trance de superar la muerte de alguien tan querido, seguro que los hará mejores personas, y en suma, el mundo será con diferencia, un mundo mejor.

Mientras llega ese día, con la esperanza de que lo veas por algún agujerito del cielo, guardaré las recetas de tus bizcochos de cariño, mantendré intactos todos tus besos, enmarcaré todos y cada uno de los momentos a tu lado, grabaré tu voz en la retina de mis sueños para que me acompañes en cada paso, y siempre, seguirás siendo el gigante corazón que nos mantendrá unidos a todos, no solo en un apellido, también en el afán de superación diario y constante, batiendo el record del mundo en querernos.

Orgullosa de llevar tu sangre, te llevaré siempre

Así es la vida

La vida es dura, eso dice la gente.

Palabras. Chaladuras de charlatan, otra puta vez. De eso nos vanagloriamos. Presumimos de presuntos métodos exactos de perfecta sincronía ideal, que nos hagan lucir grandes valores, perspectivas, posturas, creencias… Todo una burda estafa.

Nos rodea el interés, el que no viene en los diccionarios, ni tan siquiera en los silencios inequívocos de nuestro entorno, corrupto de absurdos inconformismos camuflados en “quieros” que no aspiran a “puedos” ni por el camino de las tontas excusas.

Y en este bucle infrahumano de locuras cotidianas, de un mundo de diferencias sociales convertidas en abismos morales e inexplicables, no encuentro el camino por el cual empezar a atisbar remedio decente a tanta falta de escrúpulos de una raza humana vergonzosamente dañina con todo lo que la rodea y con si misma.

No entiendo un mundo tan desigual como injusto, tan demagógico como maligno, tan vacío y tan pervertido, tan gastado de malas maneras. Una sociedad sucia que solo escupe vanidades y se traga las medias verdades.
Un puto caos de necesidades sutilmente creadas mediante ceros despilfarrados financiando el autobombo y las exponenciales riquezas de los más poderosos.

Una máquina enmarañada lista para convertirse en un tocomocho extremo y eterno donde todos formamos parte del monigote ingenuo que vacía sus bolsillos con la expectativa de un mañana mejor.

Aún a sabiendas del vil negocio, vemos el bando oscuro cada vez más lleno de porquerías electas, votando la cruel osadía de ser manejados por los tejedores de tal dureza.

Me pregunto, ¿es este el escaparate de nuestros sueños? ¿La antesala a la vida que algún día daremos a nuestros hijos?

La vida, también solían decir, puede ser maravillosa….
Solo eso. Puede.

http://www.youtube.com/watch?v=iDhZQTxGurQ

La pérdida de lo intangible

Nacemos, crecemos y nos desarrollamos a base de una sutil educacion y valores proporcionados por nuestra familia. Nos influyen creencias, tendencias y hábitos de vida, consumo y pensamiento de otros muchos individuos de lo que llamamos sociedad.

El tiempo pasa y cuando adquirimos un nivel de comprensión y conciencia suficientes como para poder discernir y por consiguiente, tener el poder de elegir, lo queremos todo. No nos vale con cubrir una necesidad básica o creada. No. Queremos más, queremos tener ese iPod de último modelo, queremos poseer hasta el último preciado bien material y muchas veces inservible con el que dar envidia a tu compañero de al lado.

Y así acumulamos pertenencias, no damos tiempo a que se deterioren los objetos a veces inutilmente adquiridos: los vaqueros de marca por los que suplicaste a tu madre, las botas que todo chico popular debía llevar en el instituto, los jerseys sofisticados que te dejaban marcado como etnia social si identificada, y en suma, todo aquello vacío de cualquier necesidad objetiva y sensata.

Todo cambia el día que te regalan ese precioso cachorrito, no cabes en ti de ilusión y felicidad, un compañero de juegos, que pronto se convierte en un miembro más de la familia, con todas las letras.

Todo aquel que haya tenido alguna vez un animal de compañía, comprenderá lo que significa vivir cada día con esa mascota, ver cómo crece, educar cada uno de sus pasos, comportamientos, actitudes….

Todo el que haya ido a pasear con su perrito, se haya preocupado de comprarle el pienso que más le gusta, haya disfrutado una feliz bienvenida cada tarde al volver a casa, haya lanzado el juguete esperándolo de vuelta en la boca de tu fiel amigo, todos y cada uno los que hayan vivido esto, sabrán el desconsuelo que implica vivir la pérdida de un compañero leal y siempre agradecido.

Y en días como hoy, en los que ninguna de esas pertenencias, de esos bienes y efectos comprados, almacenados, conservados como reliquias y necesidades efímeras, sirvan para quitarme este punzante dolor, para consolar la amargura de perder un miembro de la familia, para dejar de pensar que nunca más la podré acariciar…

Creo que la vida nos va enseñando, las experiencias vividas nos van formando un caracter único y una personalidad propia, modelando la conciencia responsable por existir en un mundo tan marcado por abismos entre iguales, una vida que nos empuja a aparentar, a apreciar lo material, cuando lo esencial, está en el corazón de cada ser vivo que nos toca el alma.

Yo tenía mi Luna, siempre contenta y feliz, deseando de forma pícara que a alguien se le cayera algo de la mesa para así ella poder volver a cenar… Y cuanto la voy a echar de menos, nadie lo sabe, tanto que cada noche, cuando mire al cielo, no veré más que una mancha blanca en el cielo, porque mi Luna se queda por siempre en mi corazón.

Siempre

La Cruzada Citroen: idas y venidas con un citroen nuevo

Después de la movida con Movistar (aún sin solucionar, por cierto), solo quiero dejar unas fotitos de cómo está mi coche actualmente, a causa de una reparación efectuada en la central de Citroen (C/doctor esquerdo, Madrid), allá por el 2007/2008.

Ojo, un coche con 4 años, y menos de 60.000 kilómetros, que no le surgen problemas hasta que no pasa por dicho taller….

No tiene desperdicio ver como el coche ha ido agrietándose cual pared, con el paso del tiempo.

¿Que la reparación ya no tiene garantía? Puede que ni eso ni la falta de profesionalidad, el decoro y la vergüenza ante tal venganza (no se puede calificar de reparación ni arreglo).

El litigio ha surgido gracias al perito de mi seguro que ha perseguido justamente a los responsables del “alicatado”.

Aquí quedan las fotos!

Soñar, ¿por qué no?

Una vez conocidos los premios del sorteo de la Lotería de Navidad, me siento infinitamente más afotunada.
Y no, no me ha tocado ni un euro.
Después de ciertos cambios que se presentan más que prometedores, he tenido un flashback que se remonta a hace unos 2 años aprox.
Y no, tampoco estoy siendo víctima de una locura transitoria navideña, ni me he tragado la sarta de buenos propósitos estereotipados que cada mes de Diciembre aparece por arte de magia,… No, tampoco es eso.

Hoy, después de esos 24 meses, o algo más, hago un automático semi-balance mental que repasa cada detalle relevante acontecido en mis días.
Y alucino, alucino en colores con el pequeño resumen!!
- He acabado la carrera (siempre pensé que heredaría la Uni o me harían profesora del centro sobre todo por tantos años que pasé allí, jejeje).
- Empecé y finalicé EL MASTER, (posgrado de Marketing Digital) el que me abrió los ojos, la mente y el corazón, hacia el increíble mundo SEO y en general, del marketing online.
- Pasé por 4 empresas (creo), conociendo a mucha gente, y aprendiendo muchas cositas en los distintos sectores a los que se dedicaban cada una de ellas. Situaciones, a mi!!
- Jugué una increíble final con mi equipo de basket, y la ganamos!!! Saboreé esa victoria como si hubiera sido la última, y de alguna forma, lo fue, porque finalmente cambié de equipo.
- Adelgacé y engordé sin orden ni criterio alguno (ni demasiada preocupación), como un vaivén de emociones de la mejor montaña rusa que exista en el mundo: la que a la vez es síntoma y consecuencia de todo tipo de momentos que la vida te depara.
- Intenté viajar todo lo posible, aunque a veces ni el dinero ni el tiempo, me dieran mucha tregua…. Malta, Manchester, Londres, Dinamarca, Turkía…
- Y un largo etc.

El caso es que, todas mis utopías, mis sueños, siguieron formando parte de mi, unos fueron creciendo en envergadura, más todos conservaron el brillo de mi ilusión, y el exponente común de tal osadía, fue la expectativa y predisposición a lograr cada uno de ellos.

Yo sigo creyendo en la existencia de un gran puñado de personas que cada día siguen soñando y luchando por seguir persiguiendo sus sueños.

Es más, hay días, incluso, que muchos de ellos, se atreven a cumplirlos incluso sin necesidad de despertar ;-)

Lee la divagación original, escrita el 02 de Septiembre de 2007