Búsqueda de piso: la interminable odisea

Estoy inmersa en la búsqueda de un espacio que sacie mis necesidades de independencia traducidas en un espacio en el que llevar a cabo mis malévolos planes por dominar el mundo.

Desde hace un par de años, he analizado el mercado inmobiliario, me he ilusionado ante supuestas gangas, me he desesperado ante estafas mayúsculas, he divagado sobre los pros y contras del alquiler, de la venta, de compartir, de construirme una chabola o de irme debajo de un puente…

He llegado a unas cuantas conclusiones:

1. Soy joven pero no tonta, y no, 15 metros no me sirven para vivir.
2. Sin ahorros, ni un socio capitalista altamente altruista (sean tus padres o un donante anónimamente generoso) NO se te ocurra ni pensar en comprar, bajo ningún concepto, o el tito Euribor se encargará de hacerte saber por qué.
2. Cuando te sepas de memoria todos los anuncios de Idealista, replanteate la situación.
3. Sácate de la cabeza que compartir piso “puede ser cool, divertido o molar mazo”, no es un parque temático, es el termómetro que mide tu paciencia frente a la de otros (desconocidos) y el machete que puede romper/dinamitar/destruiz/destrozar una amistad “de años”.
4. ¿Cuántos anuncios fake por página de anuncios clasificados serán necesarios para alienarte?
5. “Es buen momento para comprar”…. jajaja
6. “Si los jóvenes lo tienen más fácil ahora, con la ayuda de alquiler, etc.”….JAJAJAJAJAJJAJAJA.

Moraleja: vive en casa de tus padres, hasta que puedas vivir en casa de tus hijos???????

La vida secreta de las palabras

A veces son reflejos de silencios. Otras, sin embargo, son sentimientos disfrazados de momentos, que se quedan al borde de la garganta antes de pronunciar sonido alguno, el de un Te Quiero, tal vez…

También se convierten en maravillosa obra de arte, de mano de Isábel Coixet, escritora y directora de un film plagada de minuciosos e increíbles detalles.

Se construye una conexión entre la misteriosa vida de la protagonista, Hanna, con ciertos problemas auditivos (cuando no quiere oir algo, desconecta su sonotone), sus programados hábitos alimenticios, su indescriptible rutina gris que atrapa el gastado brillo de sus ojos y la condena a un devenir desilusionante y en algunos momentos, incómodo y avergonzante.

Los sentidos vuelven a ganar importancia cuando esta chica se traslada a una planta petrolífera a cuidar de un paciente, herido en una explosión y con una ceguera temporal.

La historia a partir de este momento, se desarrolla en un espacio reducido, entre varios hombres, destacando un cocinero español (interpretado por Javier Cámara)que prepara recetas internacionales y en homenaje a dichos países, se degustan los platos al son de una canción típica del lugar; y por otro lado, un oceanografo, encargado de “contar” las olas que impactan contra la planta, cuyas motivaciones van encaminadas a ampliar las funciones de la planta, de forma más altruista para con la fauna.

Sin embargo, es la personalidad del enfermo (ciego temporal) quien consigue despertar ternura y confianza en la protagonista, es en este punto, donde comienza a forjarse la complicidad entre ellos, base sólida de lo que después se convertirá, innegablemente, en una bella historia de amor.

“Por ti aprenderé a nadar”

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=LaGzF9NLVrU&hl=es_ES&fs=1&rel=0&color1=0x234900&color2=0x4e9e00]